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La muerte de París y el regreso de Filoctetes Hércules y el destino cumplido en Troya.

Tras conseguir llevar al hijo de Aquiles a Troya, Odiseo se enfrentó a una misión que le causaría una gran vergüenza. Tenía que encontrar las armas de Hércules y sabía muy bien dónde podían encontrarse: en la isla de Lemos. Filoctetes, el guerrero que había sido abandonado en esa isla casi 10 años antes debido a su herida por una serpiente, seguía allí y albergaba un gran odio hacia Odiseo, responsable de haberlo dejado atrás.

Odiseo pidió perdón al héroe, pues Filoctetes era heredero del arco de Hércules y sus magníficas flechas estaban bañadas en la sangre de la hidra de Lerna. Pero el héroe abandonado no estaba dispuesto a perdonar a los griegos. Le dio la espalda a Odiseo y dijo que no viajaría a Troya.

Índice

Header 1: La intervención de Hércules

Fue entonces cuando Hércules, que tras su muerte fue a habitar la morada de los dioses, habló al oído de Filoctetes diciendo que le daba su barco para que lo llevara a Troya y así se cumpliera su destino. Gracias a la intervención de Hércules, Odiseo consiguió llevar a Filoctetes y su barco divino a las playas de Troya. Pero la herida causada por la serpiente seguía emanando un olor pútrido, lo que provocó su abandono.

Filoctetes sería tratado por el mejor médico que atendía a los griegos. El tratamiento fue milagroso. El héroe, que apenas podía poner el pie en el suelo, estaba completamente curado y todos se asombraron de la gracia recibida. Los dioses parecían favorecer a los griegos en ese momento.

Header 2: Los preparativos para el asalto a Troya

En ese momento, los griegos se preparaban para otro asalto a las murallas de Troya. Los defensores estaban debilitados, pero su fuerte posición defensiva les daba una gran ventaja. Eneas dirigió a los troyanos y a sus aliados para defender la base de la muralla, impidiendo que los griegos escalaran. Mientras tanto, París proporcionaba cobertura a Eneas al mando de los arqueros que disparaban sus proyectiles desde lo alto de la muralla. Neoptólemo encarnaba el espíritu de su padre y, al principio del combate, ya había matado a más de 10 enemigos.

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París pareció tener un déjà vu y pensó que, si podía derribar al poderoso Aquiles con sus flechas, también podría derribar a su hijo. París se concentró entonces para realizar un tiro preciso, pero no sabía que su destino estaba sellado. Filoctetes, portando su arco divino, no dejaría que el cobarde príncipe troyano derribara a otro héroe griego. Golpeó al príncipe troyano, que fue presa de un intenso dolor mucho mayor que el que podía causar una herida de ese tipo. París gritó de dolor mientras era ayudado por su hermano Deífobo. Lo que no sabían era que la flecha que alcanzó al príncipe estaba bañada en la sangre venenosa de la hidra de Lerna y que había pocas personas en el mundo que conocieran el antídoto de ese veneno.

Header 3: La búsqueda de ayuda

Los troyanos consiguieron repeler el ataque griego, pero su príncipe y heredero al trono parecía agonizar en su lecho. Ningún médico troyano sabía cómo ayudarle. Fue entonces cuando París recordó a Énone, la ninfa a la que París había jurado amor antes de conocer a Helena. Ella conocía los secretos de las hierbas y, por tanto, era capaz de curar cualquier dolencia. París fue llevado en una camilla a la morada de la ninfa, al pie del monte Ida.

El príncipe troyano se arrojó a los pies de Énone y le rogó que le ayudara. Pero el tiempo y la amargura habían endurecido el corazón de la ninfa. Le dijo al príncipe que buscara la salvación en Helena, ya que la había elegido como esposa. Con gran dolor en su corazón, Énone se negó a asistir al único amor de su vida. Cuando los hombres que llevaban a París regresaron a Troya, el espíritu del príncipe ya había partido hacia el Hades. Helena lloraba la muerte de París, mientras que Deífobo y su hermano Héleno luchaban por decidir quién sería el nuevo marido de la mujer más bella del mundo. El cuerpo de París ardía en la pira funeraria, mientras la ninfa Énone, escondida, lo observaba todo. Le invadió un gran dolor y culpa por haber dejado morir a su amado.

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Header 4: El sacrificio final

En un acto de amor y desesperación, la ninfa Énone se arrojó a las llamas y se redujo a cenizas, abrazada por su amado París.

Personajes Ubicación Objetos
Odiseo Troya Armas de Hércules
Filoctetes Isla de Lemos Arco de Hércules, flechas bañadas en sangre de la hidra de Lerna
Hércules Morada de los dioses Barco divino
Neoptólemo Troya Valentía y espíritu de Aquiles
París Troya Flechas
Énone Monte Ida Conocimiento de hierbas curativas

FAQs

¿Cómo obtuvo Odiseo el perdón de Filoctetes?

Odiseo pidió perdón a Filoctetes y le explicó la importancia de su presencia en la guerra de Troya. Aunque Filoctetes estaba lleno de odio, la intervención de Hércules le convenció de cumplir su destino y luchar junto a los griegos.

¿Qué pasó con París?

París murió a causa de la herida venenosa causada por la flecha de Filoctetes. Desesperados por salvarlo, buscaron ayuda en Énone, pero ella se negó a asistirle, lo que llevó a la trágica muerte del príncipe troyano.

¿Por qué Énone se arrojó a las llamas?

Énone, consumida por el dolor y la culpa de haber dejado morir a París, decidió sacrificarse en un acto de amor y desesperación. Se arrojó a las llamas abrazada a su amado.

Espero que hayas disfrutado de esta apasionante historia llena de traición, perdón y sacrificio. Si quieres conocer más mitos y leyendas, no dudes en visitar el rincón del mito. ¡Hasta la próxima!