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La Batalla de Canas: La derrota aplastante de Roma por Aníbal

La invasión de Aníbal Barca en la península italiana ya había cobrado muchas vidas, pero los romanos se negaron a rendirse y continuaron reclutando nuevos soldados para defender a Roma. Aníbal se vio obligado a trazar una ruta a través del este de Italia para evitar un terreno más difícil y mantenerse fuera del alcance de las legiones romanas. Después de meses de estancamiento, la fatídica batalla de Cannas se libró el 2 de agosto del 216 a.C. Esta batalla tan brutal y desastrosa es conocida como la batalla de la aniquilación.

Índice

El enfrentamiento épico

Con el objetivo de defender su ciudad y derrotar a los invasores de una vez por todas, Roma reunió el mayor ejército romano jamás visto, con más de 86 mil hombres, contra los 56,000 de Aníbal. A pesar de estar en desventaja numérica, Aníbal trazó un plan arriesgado en el que sus tropas rodearían las legiones romanas y atacarían los flancos del ejército enemigo.

La batalla comenzó con la iniciativa de Aníbal, quien utilizando su caballería pesada, derrotó fácilmente a la caballería romana, dejando blancos y desprotegida la retaguardia de las legiones. Los romanos continuaron avanzando confiando en su superioridad numérica y en sus tácticas tradicionales, sin darse cuenta de que lentamente, las tropas cartaginesas estaban formando una medialuna a su alrededor.

Los romanos fueron atrapados en una formación clásica de pinzas, siendo castigados por todos lados y sin posibilidad de retroceder, ya que la caballería de Aníbal estaba en su retaguardia. El resultado fue una masacre: cerca de 50,000 romanos fueron asesinados y otros 20,000 fueron capturados como prisioneros. El ejército cartaginés perdió aproximadamente 6,000 guerreros, un bajo precio a pagar por la victoria contra Roma.

Las consecuencias devastadoras

La batalla de Cannas fue la mayor derrota en la historia del Imperio Romano y todavía es estudiada por soldados de todo el mundo. Después de esta batalla, nada podía detener el avance de Aníbal hacia Roma. Sin embargo, el Senado Romano ordenó cerrar las puertas de la ciudad. Aníbal, sin embargo, no pudo aprovechar la oportunidad y decidió avanzar a través del territorio romano, tal vez temiendo que los romanos tuvieran otro ejército escondido con una emboscada.

También había otros obstáculos que dificultaban el ataque contra Roma, como la falta de armas de asedio que tardarían meses en construirse, el gran número de soldados heridos, la falta de dinero para pagar a las tropas y la cantidad de alimentos necesarios para mantener el asedio contra una gran ciudad.

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Ante la indecisión de Aníbal, uno de sus comandantes más importantes llamado Maharbal criticó al general cartaginés diciendo: «Seguramente, ningún hombre está bendecido con todos los dones de Marte. Aníbal, sabes cómo ganar una victoria, pero no sabes cómo usarla».

Los romanos no perdieron tiempo y pronto llevaron a cabo una convocatoria masiva, creando rápidamente nuevos ejércitos. Siempre que fue posible, llevaron a cabo ataques contra los campamentos de Aníbal, pero evitando la confrontación directa con el ejército cartaginés.

Para empeorar las cosas, Aníbal comenzó a perder el apoyo del gobierno de Cartago. Aníbal enviaba constantemente emisarios a Cartago pidiendo nuevos refuerzos y suministros, pero la lucha contra Roma agotaba las arcas de la ciudad. La respuesta no siempre era positiva.

Se libraron nuevas batallas y Aníbal tomó algunas ciudades pequeñas, pero con cada día que pasaba, su campaña militar se volvía insostenible contra la increíble habilidad romana de reorganizarse después de cada derrota.

El encuentro inevitable

Después de casi 15 años luchando contra Roma, Aníbal fue convocado de nuevo a Cartago y se retiró de Italia en el 203 a.C. Existen diferentes especulaciones sobre las razones que llevaron al gobierno cartaginés a ordenar su regreso. Uno de ellos sugiere que el Senado cartaginés temía que si Aníbal tomaba la ciudad de Roma, se volvería en contra de Cartago y comenzaría la construcción de un nuevo imperio.

La razón más probable es que Cartago necesitaba defender a Aníbal y su experiencia en el combate, ya que el general romano Escipión Africano había desembarcado en África y estaba atacando y saqueando las ciudades cercanas a Cartago. Aníbal ya conocía la fama del «exiliado africano», que según algunas fuentes, también estuvo presente en la terrible batalla de Cannas, siendo uno de los pocos sobrevivientes de ese conflicto.

El Escipión Africano ganó experiencia con el tiempo y se mostró como un adversario peligroso, ya que también le gustaba utilizar tácticas inesperadas en el campo y no se dejaba manipular por el enemigo. Aunque Aníbal y Escipión compartían una admiración mutua, el enfrentamiento entre los dos grandes generales era inevitable. Así, en el año 202 a.C., se libró la famosa batalla de Zama.

La batalla final

Un día antes de la batalla, Aníbal y Escipión tuvieron una reunión formal, donde discutieron posibles términos de paz. Sin embargo, no pudieron llegar a un acuerdo que satisficiera a ambas partes. La batalla comenzó con Aníbal llevando a cabo un ataque con sus elefantes de guerra, pero este ataque resultó ser un fracaso. Los elefantes entraron en pánico y fueron repelidos por el ejército romano.

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El combate cuerpo a cuerpo entre las tropas a pie fue brutal, pero a pesar de la valentía de los soldados de Aníbal, fueron incapaces de deshacerse de las formaciones bien disciplinadas de las legiones de Escipión. Mientras tanto, la caballería romana atacó los flancos y la retaguardia cartaginesa, sembrando el pánico entre las filas enemigas. La batalla acabó con la derrota de Aníbal y su ejército.

El final de una era

Aníbal regresó a Cartago, donde declaró que la ciudad estaba indefensa y que debían aceptar cualquier condición impuesta por los romanos, con la esperanza de preservar su autonomía y proteger a sus ciudadanos. Escipión hizo numerosas demandas a los cartagineses, debilitando claramente a Cartago. Estas demandas fueron aceptadas y así, después de más de 20 años, la segunda guerra púnica llegó a su fin.

Aníbal tenía unos 46 años cuando terminó la guerra y en los años siguientes, entró en la carrera política ocupando el cargo de primer magistrado. Sin embargo, comenzaron a surgir rumores de que Aníbal estaba entrando en contacto con Antíoco III, el gran rey del Imperio Seléucida que gobernaba casi todo el Medio Oriente y era enemigo de Roma.

Los romanos exigieron a Cartago que entregara a Aníbal por esta ofensa, pero Aníbal decidió irse al exilio, viajando por varias ciudades como Tiro, Antioquía, Éfeso y Creta. Aunque continuó moviéndose, Aníbal no pudo deshacerse de los romanos, quienes siempre sobornaban o amenazaban a cualquier reino que se atreviera a dar la bienvenida a su odiado enemigo.

Aníbal pasó sus últimos años de vida en la ciudad de Líbisa, en la antigua región del noreste de Asia Menor, donde actualmente se encuentra Turquía. Murió entre el 183 y el 181 a.C., a los 63 años aproximadamente. Se cree que se suicidó por envenenamiento, ya que los romanos lo habrían encontrado de nuevo y él estaba cansado de huir. Antes de morir, se dice que dejó una carta en la que decía: «Aliviemos a los romanos de la ansiedad que han estado experimentando durante tanto tiempo, porque les resulta muy difícil esperar la muerte de un anciano».

El legado de Aníbal

El impacto de Aníbal en la cultura romana perduró por muchos siglos y su figura causó tanto terror que dio lugar a la frase «Aníbal está a las puertas», que aún hoy se utiliza para expresar la anticipación de una calamidad. Los romanos mismos tenían una renuente admiración por Aníbal e incluso construyeron algunas estatuas del general cartaginés.

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La segunda guerra púnica también mostró a los romanos que debían mejorar sus tácticas de guerra y que el uso de estrategias militares innovadoras podría acelerar el proceso de conquista de nuevos territorios. La historia de Aníbal ha sido relatada en varios libros, películas y documentales, y su vida estuvo llena de momentos gloriosos que aún se recuerdan con admiración.

Tabla Resumen

Nombre Año Resultado
Batalla de Cannas 216 a.C. Victoria de Aníbal
Batalla de Zama 202 a.C. Victoria de Escipión Africano

Preguntas frecuentes

¿Cuál fue la batalla más importante de Aníbal?

La batalla más importante de Aníbal fue la batalla de Cannas, en la que infligió una devastadora derrota a las legiones romanas.

¿Cuántas personas murieron en la batalla de Cannas?

Se estima que cerca de 50,000 romanos murieron en la batalla de Cannas, mientras que Aníbal perdió aproximadamente 6,000 soldados cartagineses.

¿Qué consecuencias tuvo la derrota de Aníbal?

La derrota de Aníbal en la batalla de Zama llevó al fin de la segunda guerra púnica y debilitó considerablemente a Cartago. También marcó el comienzo de la expansión del Imperio Romano.

¿Qué sucedió con Aníbal después de la guerra?

Después de la guerra, Aníbal entró en la política y ocupó el cargo de primer magistrado. Sin embargo, tuvo que vivir en el exilio debido a las amenazas de los romanos. Finalmente, se cree que se suicidó por envenenamiento.

¿Cuál fue el legado de Aníbal?

El legado de Aníbal incluye su habilidad táctica y sus estrategias militares innovadoras. También dejó una marca en la cultura romana y su figura es recordada con admiración y temor.

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Hasta la próxima, ¡y que los dioses te acompañen en tu búsqueda del conocimiento!