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Inés de Castro: Tragedia y Amor en la Historia de Portugal

Las historias de amor suelen ser inspiradoras y a menudo tienen un final feliz, pero también existen relatos románticos que terminan en tragedia. Uno de los más famosos es la historia de Inés De Castro, conocida como la única reina póstuma de Portugal. Nació entre 1320 y 1325 en Galicia y fue bautizada con el nombre de Inés Pérez de Castro y Valadares. Era hija legítima del noble gallego Pedro Fernández de Castro y de una noble portuguesa llamada Aldón Casuarez de Baladares. De hecho, Inés De Castro descendía de linajes nobles portugueses y gallegos, así como ilegítimamente de la casa real castellana de España, al igual que muchas otras mujeres de la nobleza.

Inés era la doncella de la reina, que en este caso era la infanta Constanza Manuel de Villena, prometida de Don Pedro, el príncipe heredero de Portugal e hijo del rey Don Alfonso IV. Inés tenía unos 15 años cuando llegó a Portugal como parte del séquito de la reina Constanza. La bella joven Inés atrajo inmediatamente la atención de Don Pedro, quien pronto se enamoró perdidamente de ella. Sin embargo, Don Pedro seguía casado con la reina Constanza y nunca pudo asumir una relación con una de sus damas de compañía.

Como en la mayoría de los matrimonios reales, el enlace entre Don Pedro y Constanza fue por intereses políticos más que por amor. El príncipe empezó a desatender a su legítima esposa, poniendo en peligro las ya delicadas relaciones con la corona castellana en España. La solución fue mantener en secreto una relación amorosa adúltera con Inés, que se descubrió tras la muerte de Constanza en 1349.

Índice

Los conflictos políticos y el trágico destino de Inés

El rey Don Alfonso IV de Portugal se alarmó por el comportamiento libertino de su hijo y heredero, principalmente porque Don Pedro inició relaciones amistosas con los hermanos de Inés, quienes también eran castellanos. Don Alfonso temía por la independencia de su país y en repetidas ocasiones advirtió a su hijo que rompiera sus relaciones con Inés, pero no tuvo éxito en aplacar este romance.

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Don Alfonso IV tenía razón en sus temores, ya que los hermanos de Inés De Castro comenzaron a conspirar para convencer a Don Pedro de que reclamara el trono de Castilla y León, lo que permitiría que, en el futuro, su sobrino, hijo de Pedro e Inés, gobernara un poderoso reino ibérico unificado, pero que pondría fin a la independencia portuguesa.

Tras la muerte de la reina Constanza, Don Pedro e Inés comenzaron a vivir juntos abiertamente como pareja. Tuvieron cuatro hijos: Alfonso, quien murió en la infancia, Beatriz, nacida alrededor de 1347, Joao, nacido en 1349, y Dinis, nacido en 1354. Los hijos legítimos de Don Pedro con Constanza, a diferencia de los de Inés, no prosperaron, lo que creó aún más malestar entre la nobleza portuguesa, que temía la creciente influencia castellana sobre Don Pedro.

El trágico final de Inés y la venganza de Don Pedro

En 1355, el rey Don Alfonso decidió que la presencia de Inés era un riesgo político demasiado grande para el linaje portugués y la mandó ejecutar. Inés tenía solo 29 años y suplicó al rey por su vida y la de sus hijos, pero fue decapitada, supuestamente delante de sus propios hijos. Su cuerpo fue encerrado en la ciudad de Coimbra.

Cuando Don Pedro se enteró de la ejecución de Inés, juró vengarse y se alió con los hermanos de Inés para liderar una revuelta contra su propio padre, iniciando una guerra civil en Portugal. Tras la muerte de Don Alfonso en 1357, Don Pedro asumió la corona y persiguió a los asesinos de Inés. Capturó a dos de ellos en 1361 y los ejecutó personalmente en un acto público, arrancando sus corazones como una forma de venganza.

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Don Pedro declaró que él y Inés se habían casado en secreto, convirtiéndola en su legítima esposa y reina. Mandó construir grandes tumbas de mármol para ambos en el monasterio de Alcobaça. Aunque habían pasado varios años desde la muerte de Inés, Don Pedro ordenó exhumar su cuerpo y trasladarlo al monasterio de Alcobaça, donde fue colocada en un trono adornado con la diadema y las vestimentas reales. El rey exigió que toda la nobleza del reino se acercara y rindiera homenaje a su nueva reina, besando el dobladillo de su vestido o su mano. Así, en la muerte, Inés recibió el reconocimiento que no tuvo en vida.

Un final trágico, pero una historia inmortalizada

Don Pedro murió pocos años después de estos sucesos, a la edad de 46 años, y fue enterrado junto a su amada Inés. Sus cuerpos fueron dispuestos enfrentados, siguiendo las creencias cristianas de que en el día del juicio final se levantarían y se abrazarían tras la resurrección de los justos.

Aunque algunos detalles de esta historia se han romantizado o modificado a lo largo de los siglos, convirtiéndola en una especie de leyenda, la trágica historia de Inés De Castro y Don Pedro es una de las más famosas de la literatura portuguesa y europea, despertando la imaginación y el interés de personas de todo el mundo.

Tabla de Resumen

Personajes Principales Eventos Clave
Inés De Castro – Atracción de Don Pedro
– Relación amorosa clandestina
– Ejecución por orden del rey
– Exhumación y reconocimiento como reina
Don Pedro – Enamoramiento de Inés
– Mantenimiento de la relación adúltera
– Venganza contra los asesinos de Inés
– Declaración y reconocimiento de matrimonio
Rey Don Alfonso IV – Preocupación por la influencia castellana
– Orden de ejecución de Inés
– Advertencias a su hijo
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Preguntas frecuentes (FAQs)

1. ¿Cómo se conocieron Inés y Don Pedro?

Inés llegó a Portugal como parte del séquito de la reina, quien estaba prometida a Don Pedro. El príncipe se enamoró perdidamente de Inés al verla.

2. ¿Qué hizo Don Pedro después de la muerte de Inés?

Don Pedro juró vengarse y lideró una revuelta contra su propio padre. Además, persiguió y ejecutó a los asesinos de Inés en un acto público.

3. ¿Inés y Don Pedro tuvieron hijos juntos?

Sí, tuvieron cuatro hijos: Alfonso, Beatriz, Joao y Dinis. Sin embargo, los hijos legítimos de Don Pedro con su primera esposa, la reina Constanza, no prosperaron como los hijos de Inés.

4. ¿Qué pasó con los restos de Inés después de su muerte?

Los restos de Inés fueron exhumados y trasladados al monasterio de Alcobaça, donde fue reconocida como reina y se construyeron grandes tumbas de mármol para ella y Don Pedro.

5. ¿Esta historia tiene algún fundamento histórico?

Sí, aunque algunos detalles pueden haber sido modificados o romantizados a lo largo de los siglos, la historia de Inés De Castro y Don Pedro está basada en hechos históricos reales.

Espero que esta historia haya despertado tu interés y te haya transportado a una época llena de amor, tragedia y pasión. Si te gustaría leer más sobre historias de la mitología y la historia, te invito a seguir explorando rincondelmito.com y descubrir más artículos fascinantes. ¡Hasta la próxima!