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Las Peores Noches de Bodas Reales – Curiosidades Históricas

Hubo una época en la que las bodas reales eran eventos privados, rituales de cortesía a los que no tenían acceso las cámaras de televisión ni los periodistas. Sin embargo, los libros de historia revelan numerosas anécdotas interesantes sobre estas ceremonias que, en la mayoría de los casos, no tenían nada que ver con el amor. La mayoría de las parejas reales apenas se conocían en el momento de la ceremonia nupcial y luego se retiraban a su noche de bodas. Sin embargo, como puedes imaginar, algunas de estas uniones no salieron precisamente bien.

Índice

La noche de bodas de Catalina la Grande y Pedro III de Rusia

La boda de Catalina la Grande y Pedro III de Rusia fue un evento espléndido. La novia, que había venido desde Alemania para casarse con el desagradable heredero ruso, encantó a todos con su belleza, elegancia y su capacidad para adaptarse a la vida rusa. La emperatriz Isabel de Rusia tenía grandes esperanzas en ella, ya que no confiaba en su sobrino, a quien consideraba holgazán, borracho, mujeriego y poco inteligente. Sin embargo, la decepción de Catalina llegó en su noche de bodas, cuando esperó durante horas la llegada de su esposo. Finalmente, Pedro llegó borracho, se acostó a su lado y se quedó dormido. Las noches siguientes fueron aterradoras. Con 18 años, Pedro era insensible a la belleza de su esposa y prefería entretenerse jugando con soldaditos de madera, cañones en miniatura y maquetas de fortalezas durante el día. Estos juguetes se escondían debajo de la cama, pero después de la cena, cuando la pareja se acostaba, se cerraba la puerta del dormitorio y comenzaba la diversión. Tumbado junto a Catalina, los ojos de Pedro brillaban cuando llegaba la hora de jugar, y a veces estos juegos duraban hasta las 2 de la mañana.

La noche de bodas de Enrique IV de Castilla y Juana de Portugal

Enrique IV de Castilla fue el rey del reino de Castilla y hermano de Isabel de Castilla, la reina que unificó el reino de España con Fernando de Aragón. Enrique era una persona amable y gentil, pero sufría graves problemas físicos debido a una forma de acromegalia o gigantismo, que le dejaba las manos, los pies y la cabeza sobredimensionados. A pesar de ser muy alto, era un gigante amable e intimidante, pero oprimido por sus propios defectos físicos. A lo largo de su vida, tuvo poco contacto con sus hermanastros. Enrique se casó por primera vez a los 15 años, pero el matrimonio fue anulado al no consumarse. Pronto se organizó una segunda boda para Enrique con Juana de Portugal. Juana tenía 16 años y poseía una notable belleza, pero solo era una moneda de cambio utilizada para sellar una alianza con su hermano, el rey Alfonso V. Curiosamente, antes de casarse, Enrique abolió la ley que convertía la noche de bodas en un espectáculo público, quizás anticipando lo que iba a suceder. Según los informes, la primera noche de la pareja no fue buena y el esperma del rey fue decepcionante. Para lograr el resultado deseado, los médicos tuvieron que ayudar a Enrique con sus propias manos, pero a pesar del intento de inseminación artificial, Juana no pudo tener hijos. Aunque el resultado fue un fracaso, este fue el primer intento registrado en la historia de la inseminación artificial humana. Los problemas que padecía Enrique fueron suficientes para generar un cruel apodo que llegó a servir como metáfora de su reinado: Enrique el Impotente.

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La noche de bodas de Carolina de Brunswick con el rey Jorge IV de Inglaterra

En la realeza británica, los matrimonios infelices suelen florecer. A Carlos II se le atribuyen 56 hijos ilegítimos y el rey Eduardo VII frecuentaba asiduamente los burdeles. Pero uno de los matrimonios condenados desde su noche de bodas fue el de Carolina de Brunswick con el rey Jorge IV. El príncipe de Gales se resistió con uñas y dientes a encontrar una esposa y solo aceptó cuando el Parlamento accedió a pagar sus deudas, que habían crecido debido a su adicción al láudano y a la prostitución. Los cortesanos le aconsejaron que se casara con su prima, Carolina de Brunswick, a la que apenas conocía y cuyo rostro solo había visto en retratos familiares. La pareja se conoció tres días antes de la boda y la primera impresión no pudo ser peor. Jorge se retiró al otro extremo del palacio y se recuperó con una copa de coñac. Carolina dijo que su futuro marido estaba mucho más gordo y feo de lo que le habían pintado. A pesar de todo, el matrimonio se celebró, pero Jorge confesó a sus dos testigos que se casaba en contra de su voluntad. Durante la ceremonia, el rey se desmayó dos veces y miró a una de sus amantes mientras pronunciaba sus votos, lo que hizo que ella llorara. Los periódicos de la época informaron que solo hubo tres encuentros sexuales entre los recién casados y que, por casualidad, en uno de ellos nació la princesa Charlotte Augusta. Después de eso, Jorge anunció que no volvería a acostarse con su esposa, ni siquiera para engendrar un nuevo heredero.

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Resumen de las peores noches de bodas reales de la historia

Reyes Noche de bodas
Catalina la Grande y Pedro III de Rusia Esperó durante horas la llegada de su esposo, quien finalmente llegó borracho y se quedó dormido.
Enrique IV de Castilla y Juana de Portugal El esperma del rey fue decepcionante y se realizó un intento de inseminación artificial.
Carolina de Brunswick y Jorge IV de Inglaterra Jorge se recuperó con una copa de coñac y solo hubo tres encuentros sexuales entre ellos.

Preguntas frecuentes

1. ¿Ha habido otras noches de bodas reales desastrosas?

Sí, hay muchas otras historias de noches de bodas reales que terminaron en desastre. Algunas incluso resultaron en separaciones y divorcios.

2. ¿Cuáles son las parejas reales más felices?

Es difícil decirlo, ya que la felicidad en el matrimonio es algo muy personal y variable. Sin embargo, hay algunas parejas reales que parecen haber encontrado la felicidad en su relación.

3. ¿Cómo ha evolucionado el concepto de las bodas reales a lo largo de la historia?

A lo largo de la historia, ha habido cambios significativos en el concepto de las bodas reales. Antes, se trataba principalmente de alianzas políticas y estratégicas, pero en tiempos más modernos, el enfoque ha cambiado hacia el amor y la compatibilidad personal.

Espero que hayas disfrutado de estas interesantes anécdotas sobre las peores noches de bodas reales de la historia. No olvides visitar nuestra página para más contenidos relacionados con la mitología y la historia.

¡Hasta la próxima!