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Las Geishas: Historia y Realidad de estas Mujeres Artistas

Índice

Mitos y realidades sobre las geishas

En el mundo de la mitología, hay muchos conceptos erróneos sobre las geishas, uno de ellos y quizás el más conocido es que eran prostitutas. Esta creencia ha oscurecido la rica historia de las geishas y ha devaluado sus habilidades como artistas profesionales. Al fin y al cabo, la principal tarea de una geisha era entretener a sus clientes mediante el arte y la conversación ingeniosa.

La vida de las geishas

La vida de las geishas históricas era muy diferente de la noción occidental de las geishas como prostitutas que frecuentaban los burdeles. Las geishas se sometían a un agotador entrenamiento para obtener el codiciado título. Además, durante el periodo Edo (1603-1868) y durante algún tiempo después, convertirse en geisha era una de las pocas formas que tenían las mujeres japonesas de ganarse la vida decentemente y conseguir un poco de autonomía.

El origen de las geishas

Las primeras geishas no eran mujeres, sino hombres. Esto se debe a que las restricciones sociales de la época no permitían que las mujeres se encargaran de la diversión y el entretenimiento. Estos hombres se llamaban «tayu» y a lo largo de los siglos desempeñaron muchas funciones, desde entretener a los daimyo en un papel similar al de los bufones de la corte, hasta cantar, bailar y contar chistes e historias.

Alrededor del siglo XVII, muchos hombres dejaron la corte y fueron contratados por cortesanos para que tuvieran el papel de entretener a los invitados. En el punto álgido de su popularidad, a mediados del siglo XVII, había más de 500 «tayu» masculinos en Japón. Sin embargo, ese número disminuyó a medida que las mujeres empezaron a ejercer la profesión. A finales del siglo XVII, convertirse en geisha era una solución popular para los padres que necesitaban dinero para enviar a sus hijas a clases de canto y baile, con la esperanza de que siguieran estas profesiones. Estas jóvenes bailarinas se llamaban «odori», y se cree que las geishas evolucionaron directamente de ellas.

La palabra «geisha» apareció por primera vez cuando estas mujeres alcanzaron la edad de 20 años y, por tanto, ya no podían referirse a sí mismas como niñas. 20 es la edad de la adultez en Japón. Entre los diversos nombres que propusieron estaba el de «geiko», que en japonés significa «practicante del arte». Las «odori» eran bailarinas muy hábiles, y aparte de su atractivo para los clientes, una de las características más importantes era su castidad. Con el tiempo, muchas «odori» cayeron en la prostitución. La primera persona registrada como geisha fue una de estas prostitutas. Esto contribuyó a la creencia generalizada de que todas las geishas eran prostitutas. Sin embargo, la clase de mujeres conocidas históricamente como geishas, que seguían el ejemplo de sus predecesores masculinos, trabajando exclusivamente como artistas, no eran prostitutas. Lógicamente, se ofenden al ser confundidas con prostitutas.

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El papel de las geishas

El papel principal de las geishas era el de animadoras. Las geishas eran entrenadas para cantar, bailar y tocar el shamisen, entre otras artes escénicas. Con el tiempo, las geishas se ganaron una reputación de expertas en una o varias de las artes que practicaban, y los clientes buscaban geishas en función de su experiencia.

Para llegar a ser una geisha, las jóvenes debían someterse a un largo y extenso entrenamiento que podía comenzar ya a los tres años y durar hasta los veinte. Una «okasan» o hermana mayor las guiaba en los hábitos de geisha. Además de perfeccionar diversas artes escénicas, las aprendices tenían que aprender caligrafía, ikebana (arreglo floral) y cómo entablar una conversación cautivadora con los clientes. También aprendían a maquillarse de forma complicada, lo que, después de años de práctica, seguía llevando horas, y a peinarse, lo cual requería mucho tiempo y habilidad. Para no deshacer su peinado, las geishas tenían que dormir sobre un ladrillo de madera. Sin embargo, las geishas más experimentadas podían llevar peluca. También se enseñaba a las aprendices a hablar y a caminar con gracia, haciendo equilibrios sobre altos zuecos de madera. También se les enseñaba a servir las bebidas con delicadeza, sin mojar la manga del kimono.

Al finalizar el entrenamiento, la aprendiz adquiría el estatus de «maiko» y varios kimonos de maiko. Los kimonos de maiko tienen cola, cuello estampado, mangas enormes y un cinturón ancho que cae en cascada por la espalda. El kimono de maiko es discreto, con un cuello blanco y un suave bordado hecho de seda. Puede costar alrededor de diez mil dólares. Un funcionario de la casa les ayuda a ponerse los kimonos. Todo este riguroso entrenamiento tiene un propósito: las maiko deben hacer que la reunión sea un éxito. Las contratan hombres que quieren hacer negocios y divertirse. Sirven bebidas y comida, cantan, bailan, hablan sin sexo. El código ético exige confidencialidad, no se puede comentar nada de lo que se escucha. Y no es barato presenciar el arte de una geisha: una sesión cuesta por término medio seis mil dólares.

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Las geishas marcan la hora del servicio con la ayuda de incienso que queman en dos. No todas las geishas tenían las mismas funciones. Por ejemplo, las «shiro» eran estrictamente animadoras. Las «shiro» permanecían en la entrada de las casas, tocando el shamisen para atraer a los clientes. También estaban las «oiran», que no eran geishas sino prostitutas, algo cercano a la noción tradicional occidental de geisha. Aunque ya se ha mencionado, convertirse en geisha requiere largos e incesantes años de entrenamiento, pero no era raro que las geishas siguieran activas a medida que envejecían. Después de todo, una geisha con más años en su currículum tendría más experiencia y probablemente tendría más talento. Estas geishas de más edad eran las mentoras de las jóvenes principiantes que esperaban convertirse en maiko. Algunas de estas maiko se convertirían incluso en propietarias de una casa de geishas.

La independencia de las geishas

Muchas geishas eran libres de elegir cómo recibir a sus clientes y gozaban de muchas libertades que otras mujeres de la época no tenían. Las geishas eran de las pocas mujeres que obtenían sus propios ingresos. Después de pagar las deudas del hogar de las geishas, como el alojamiento, el entrenamiento, la comida y los kimonos, se quedaban con la mayor parte de su salario. A diferencia de la mayoría de las mujeres del periodo Edo, que recibían una educación limitada que giraba en torno al aprendizaje de las tareas domésticas, las geishas estudiaban una variedad de materias, como historia, literatura, poesía y política. La mayoría de las mujeres de la época eran vistas como poco más que esposas y madres. Muchos creen que las geishas eran sumisas y serviles, pero lo cierto es lo contrario. Se esperaba que las geishas fueran animadas, ingeniosas y se les permitía conversar con los hombres sobre una gran variedad de temas, un privilegio del que no disfrutaban las esposas de muchos de sus clientes.

Las geishas operaban en una comunidad dirigida principalmente por mujeres. Las mujeres dirigían las casas de las geishas y se quedaban con la mayor parte de sus ganancias una vez pagadas sus deudas. Las geishas podían independizarse, quedándose con la mayor parte de su salario, salvo la cuota que pagaban a la casa como patrocinio. Los hombres no podían tomar decisiones en nombre de la geisha. A pesar de vivir en una época que daba poca o ninguna libertad a las mujeres, las geishas eran considerablemente independientes. En el momento de mayor popularidad, alrededor de 1900, había 25,000 geishas en Japón. Hoy en día, hay cerca de 1,000. Y el riguroso entrenamiento aún continúa.

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Mito Realidad
Las geishas eran prostitutas Las geishas eran artistas profesionales entrenadas en diversas artes escénicas
Todas las geishas se dedicaban a la prostitución Las geishas que seguían el ejemplo de sus predecesores masculinos trabajaban exclusivamente como artistas
Las geishas eran sumisas y serviles Las geishas eran animadas, ingeniosas y se les permitía conversar con los hombres sobre una gran variedad de temas
Las geishas eran controladas por hombres Las geishas operaban en una comunidad dirigida principalmente por mujeres

Preguntas frecuentes

¿Todas las geishas eran prostitutas?

No, la mayoría de las geishas históricas eran artistas profesionales y no se dedicaban a la prostitución. Sin embargo, algunas geishas eran prostitutas, pero esto no era lo común.

¿Cómo eran entrenadas las geishas?

Las geishas eran entrenadas en diversas artes escénicas, como canto, baile y tocado del shamisen. Además, aprendían caligrafía, ikebana y cómo entablar una conversación cautivadora con los clientes. También aprendían a maquillarse y peinarse de forma complicada.

¿Cuál era el papel principal de las geishas?

El papel principal de las geishas era el de animadoras. Las geishas entretenían a sus clientes mediante el arte y la conversación ingeniosa, cantando, bailando y tocando instrumentos musicales.

¿Cuánto cuesta presenciar una sesión con una geisha?

Presenciar el arte de una geisha puede costar alrededor de seis mil dólares por sesión.

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